miércoles, 28 de junio de 2017

Portear en verano... ideas y trucos para sobrevivir al calor

Hola!!!

Han pasado muchas semanas desde mi último post, pero es que no me da la vida. He estado muy agobiada terminando mi nuevo libro (que saldrá en otoño) y ahora con la inauguración de Cookies&Dreams voy de cabeza!!

Pero quería hablaros de este tema y, ¡por fin! he podido sentarme a escribirlo!!!

Ha llegado el verano de nuevo y, con él, unas temperaturas asfixiantes. Y claro, nos ponemos la mochila de porteo a la espalda y… ¡¡¡horror!!! A nuestro calor corporal se une el de nuestro querido (pero calentido y sudoroso) bebé… ¡¡es como llevar la calefacción encendida!!

Mordisco de amor... ¿¿o será canibalismo?? jajaja.


El verano pasado nosotros ya lo vivimos con Bruno (ya sabéis que nació en agosto y comenzamos a portearle desde que tenía tan solo una semana) y hemos aprendido bastante en estos meses. ç

Os cuento por aquí algunas conclusiones a las que hemos llegado :)

En primer lugar, si estás decido/a a seguir porteando con la mochila que estabas usando, y no es una mochila específica de verano, lo ideal es que no lo hagas durante largos periodos con temperaturas muy altas, ya que el bebé se puede recalentar muchísimo. 

Sabéis que a diario usamos la Ergobaby Adapt (cuyo tejido es bastante gordito) pero cuando las temperaturas suben mucho (por encima de 28-30 grados) sólo la usamos durante ratitos muy cortos ya que Bruno suda muchísimo (y nosotros también). Igual nos pasa con la Boba 4g (en la foto) que es más fresquita que la adapt pero da bastante calor cuando las temperaturas son tan altas. Especialmente con bebés más pequeños hay que tener muchísimo cuidado. 


Por cierto, una recomendación muy útil si vais a hacer esto es lavar muy a menudo la mochila, ya que cogen muchos olores (e incluso se pueden decolorar por el sudor). 

Nosotros por eso tenemos varias mochilas, la verdad, porque cuando una está lavando estás vendido si no tienes una de repuesto. La gente piensa que es una exageración tener más de una, pero nosotros porteamos a diario, varias horas muchos días, así que sin mochila estamos perdidos. 

Un truco: al principio teníamos problemas para lo pero ahora usamos Sanytol Textil siempre al lavarlas para asegurarnos de que se quiten todos los olores y posibles restos de sudor (y babas, jeje). ¡Soy la loca del Sanytol!



Igualmente, respecto a las altas temperaturas, cuidado con el fular elástico y bebés muy pequeños. Da muchísimo calor en verano y no es conveniente si las temperaturas son muy altas.

Una opción más cómoda, si te gusta portear y lo haces mucho, es hacerte con alguna de las mochilas ergonómicas que hay con tejido especial para verano. Nosotros en su día compramos la Marsupi Breeze y nos vino genial cuando Bruno era recién nacido: es muy fresquita y fácil de poner.


Es cierto que ahora ya no la usamos porque Bruno pesa mucho (11kg) y no nos resulta tan cómoda (para leer más sobre esta mochilate invito a leer mi otro post sobre porteo), pero es una súper compra si vuestro bebé es pequeño.

Para bebés más mayores (normalmente a partir de 6 meses) existen mochilas de marcas como Ergobaby o Boba en tejido más fresquito. Nosotros tenemos echado el ojo a una… ¡ya os contaré!

Pero realmente, para mí, hay dos triunfadoras cuando llega el verano:

La bandolera de malla (la mía la cogí en El Último Koala). Es súper fresquita y permite llevar al bebé de manera ergonómica y súper fresquito desde recién nacido. Con ella te puedes bañar en la playa, puedes dar paseos… Es muy cómoda y, sin ser tan tan cómoda como una mochila, reparte súper bien el peso. Yo la uso con Bruno y estoy encantada. Eso sí, es MUY importante aprender a colocarla bien. Quizá ese es el único inconveniente, que es un poco lioso al principio porque hay que hacer “un asiento” con la tela y saberla plegar bien. Esto lo podéis ver en uno de los millones de videos de porteo que hay en youtube (o, mejor aún, si tenéis una tienda de porteo cerca, ir a que os lo expliquen).



Y para bebés que ya se aguantan sentados una maravillosa opción es la Kantan Net (yo la cogí en Kangura). Es igualmente fresquita y su punto a favor es que es súper fácil de poner: es como llevar un asiento incorporado y abulta poquísimo. Yo la llevo siempre en el bolso y me salva la vida cuando Bruno dice: "hasta aquí hemos llegado" y no quiere más carro.  El punto en contra: te obliga a sujetar la espalda del bebé en todo momento (lo que te hace que no tengas tanta libertad con las manos como la bandolera de malla).


Y hasta aquí todo lo que os puedo aportar respecto a portear en verano. 

¡Que las altas temperaturas no os impidan seguir disfrutando del maravilloso mundo del porteo!

Ah!!! Recordad también que cuando porteamos en verano hay que siempre proteger la cabeza de nuestro bebé del sol (o bien con la capucha que incorporan las mochilas o con un gorrito) y ponerle protección solar en brazos, piernas, cara y cuello. 

Un beso y pronto me tendréis de nuevo por aquí :)

Alma

jueves, 30 de marzo de 2017

Viajar con bebés en avión ¿cómo nos organizamos? (y #sellodecalidad Cabifybaby)

Hola!

Por fin os traigo el post sobre viajar con bebés, con el que espero contestar a muchas dudas que me preguntáis en rrss y por email. Además al final del post os cuento mi experiencia con el #sellodecalidad Cabify Baby organizado por Madresfera.

Ya habéis visto, por los videos que subo a youtube y por mis fotos de instagram, que Brunito ha viajado mucho en sus primeros 7 meses de vida. Londres, Barcelona, Bilbao, Viena, Salzburgo, Qatar, Emiratos Árabes… Sé que hay gente que se lleva las manos a la cabeza, que nos dice que estamos locos, pero para nosotros era (y es fundamental) compartir todos esos viajes y momentos con Bruno. ¡Ahora que le tenemos en nuestras vidas ya no queremos separarnos de él para nada!

Como no tiene mucho sentido que os cuente viaje a viaje, ya que los habéis visto en youtube (y si no, podéis verlos aquí), quería contaros, en general, cómo lo hacemos para viajar en avión con Bruno.

En tren y coche es más habitual, así que eso, de momento os lo ahorro, jaja!

La planificación del viaje es la parte más importante cuando viajas con bebés en avión. Hay que tener todo súper organizado.



Ya no es como cuando viajábamos solos, que con tener el vuelo y el hotel lo demás daba igual. Ahora hay que planificar los desplazamientos entre el aeropuerto y nuestra casa, aeropuerto – hotel, hay que elegir el hotel y su situación en la ciudad respecto a las actividades que queremos hacer… Básicamente hay que llevárselo todo estudiado de casa.

Una de las primeras cosas a tener en cuenta es el tema de la documentación. Para viajar fuera de España hay que sacar el DNI al bebé (y el pasaporte si es fuera de la UE). Hay que pedir la cita con tiempo porque, al menos en Madrid, suele estar todo completo, así que mejor no dejarlo para el último momento. Por supuesto además habrá que investigar si es necesario algún visado y dónde se obtiene. También es fundamental tener muy claro todo el tema de la sanidad en el destino elegido (¿hace falta sacar un seguro? ¿vale con la tarjeta sanitaria? Etc.) Aunque no tiene por qué ser necesario, puede que justo un mal catarro o una fiebre inesperada nos obligue a ir al médico, y mejor saber cuál es la situación ya desde aquí.

Respecto al momento reserva del viaje en avión: hay que recordar que los bebés, aunque vayan en el regazo de su mamá o su papá, pagan billete. En algunas compañías pagan una tarifa plana de bebés, en otras un porcentaje del vuelo de sus padres... ¡Ojo! Si viajas sola/o con dos menores de dos años, además de tener mi admiración más absoluta, jeje, tienes que llevar la sillita del coche, homologada, y uno de ellos tendrá que sentarse en ella a tu lado y el otro irá en tu regazo. El bebé que vaya en la sillita, aunque sea menor de 2 años, normalmente tendrá que pagar la tarifa de niño.


Ojo también al tema maletas. Lo primero es revisar bien las condiciones de la línea aérea pero, normalmente, todas dejan facturar dos bultos gratis por bebé menor de 2 años. Y por bultos no me refiero a maletas sino a carro o cuna de viaje o sillita para el coche. Lo digo porque, normalmente, aunque eso se factura gratis, en muchas aerolíneas los bebés no tienen derecho a maleta facturada. Así que hay que leerse muy bien esa parte. Vaya, que no te van a dejar facturar el carro y una maleta para el bebé, sino que el carro lo facturarán gratis y la maleta tendrás que pagar si es que no figuraba en la reserva que estaba incluido.

Nosotros siempre facturamos el carro (en su bolsa) y, si llevamos la sillita para el coche, pues también. Para la sillita del coche no siempre te dan bolsa de protección, así que si es muy nueva o te da pena que te la rayen, mejor llevar algún tipo de bolsa para meterla. Normalmente te dan la opción de quedarte con el carro y llevarlo a la puerta de embarque, pero nosotros lo dejamos todo en el mostrador al facturar y ya nos movemos con la mochila por el aeropuerto, que es súper cómodo, la verdad.

Respecto al equipaje nosotros hemos descubierto que agrupar el equipaje en una o dos maletas grandes es lo mejor. Cuanto menos bultos, más fácil organizarse y menos posibilidad de perder cosas. Además, como os digo, el bebé no siempre tiene derecho a maleta facturada, por lo que hemos acabado viendo que es mejor meter sus cosas con las nuestras en una maleta enorme y chimpún! (vaya, que nuestras cosas al final casi no caben! jajaja. Los que habéis viajado con bebés ya sabéis cómo es esto!).

En los viajes cortos el bebé va sentado en el regazo del adulto pero en viajes largos (por ejemplo cuando fuimos a Doha y ahora que iremos a Boston-Washington) el bebé puede ir en cuna. Esto hay que reservarlo llamando a la aerolínea y no tiene un coste extra. Lo mejor es hacerlo lo antes posible porque el número de cunas disponibles es limitado. Pueden ir en la cuna siempre que no sea el aterrizaje o el despegue y, la verdad, duermen que da gusto (al menos a Bruno parece adormecerle el ruido del avión y duerme mejor que en casa). Ojo que hay límite de peso (sí. A nosotros pronto se nos acaba el chollo yo creo... ¡¡Brunito es enorme!!).


Respecto a la alimentación en el avión: se puede llevar desde casa la comida del bebé sin ningún problema, y pasarla por el control de seguridad. Quizá te hagan alguna prueba en el potito o en el biberón de agua (o si llevas biberón para leche, pues igual) pero no ponen problemas. No tengo mucha más experiencia en esto ya que hasta ahora Bruno sólo tomaba teta y ahora que además de la teta toma puré, pues el otro día en el viaje a Bilbao lo llevábamos hecho de casa ya caliente y sin problema. Pero supongo que incluso te podrán calentar el potito en el avión si hace falta.

Respecto al viaje en sí, es muy importante tener en cuenta que al bebé le molestan los oídos igual que a nosotros, solo que no sabe cómo aliviarlo, por lo que se recomienda que estén mamando (o bebiendo biberón) en el despegue y aterrizaje. Yo normalmente le doy pecho al despegar y aterrizar y no hemos tenido un sólo problema a ese respecto.

Es muy recomendable, además, llevarles juguetes, cuentos, distracciones... cositas para que se entretengan y no pasen un mal rato. Además así te evitas las clásicas miradas del resto de pasajeros! jajajaja.


Una vez aterrizados, para el desplazamiento al hotel solemos apostar por usar tren o metro, es lo más cómodo y te ahorras problemas si no has volado con sillita para el coche. En Londres por ejemplo el Heathrow express va de maravilla (aunque ojo con el metro que no siempre tiene ascensor!!) y en Washington hemos localizado ya el metro que tendremos que coger cuando lleguemos allí. Si no es posible, hay que planificar el transfer con tiempo, o el alquiler de coche, para que tengan la sillita indicada (o viajar con la sillita de bebé para el coche a cuestas). En nuestro caso sólo viajamos con la sillita de coche si en destino vamos a alquilar uno (como hicimos en Doha).

Sólo en una ocasión hasta ahora hemos probado con un transfer al hotel, que fue en Londres la última vez, y la verdad que dejó mucho que desear: la sillita estaba mal colocada tanto a la ida como a la vuelta (de hecho tuve que estar yo peleando con el conductor a la vuelta para poderla colocar bien) y, aunque era posible ponerla en sentido contrario a la marcha, en ninguno de los dos trayectos me dejaron ponerla así (para mi cabreo monumental).

Para evitar líos, por eso para los desplazamientos entre nuestra casa y el aeropuerto normalmente usamos nuestro coche, ya que vivimos fuera de Madrid (y lo dejamos allí en el parking de larga estancia, que con reserva previa sale súper barato). Otra opción, que no hemos usado aún, es reservar un taxi, siempre con tiempo, y confirmar al 100% que tengan la sillita de bebé correcta para la edad de nuestro bebé.

El otro día, sin embargo, probamos una alternativa que acaba de salir, el Cabify Baby, gracias a Madresfera que había organizado un #sellodecalidad: básicamente nos daban a algunos blogueros 30€ de crédito Cabify para poder probar su servicio nuevo "Cabify Baby" y contaros nuestra opinión en el blog. Yo me apunté y se me olvidó porque voy siempre de cabeza... Pues bien, finalmente lo probaron Lucas y Bruno in extremis porque yo tenía una grabación y se nos iba a caducar el crédito, jeje, pero finalmente lo probamos y os voy a dar mi opinión sincera.

En mi caso yo soy usuaria de Cabify desde hace ya tiempo porque muchas veces cuando tengo una grabación es el transporte que me ponen algunas de las productoras para las que grabo. Otras muchas veces me ponen taxi, lo digo antes de que alguien del gremio de taxistas se sienta molesto u ofendido por esta reseña sobre Cabify Baby, que sé que este es un tema delicado. Creo que el debate taxi - Cabify no es el que nos ocupa y es algo en lo que yo no voy a entrar ya que ni pincho ni corto, lo digo porque sé que en otros blogs está la cosa que arde. Yo tengo coche propio, por lo que realmente no uso de manera habitual ni una cosa ni otra, y creo que el debate ha de pasar porque se legisle todo bien y los usuarios sepamos a qué atenernos.

A lo que iba: para los que no lo conozcáis, Cabify es como un servicio de chofer personal, por así decirlo. Mediante una app puedes reservar un coche (de forma inmediata o para más tarde) con un precio bastante competitivo por trayecto. Los coches suelen ser nuevos y muy cuidados y además llevan wifi, agua, revistas y los conductores suelen ser bastante agradables. La verdad que para adultos está genial. Una de las cosas que más me gusta es que te cobran vía app, por lo que si te has dejado la cartera en casa, pues te soluciona el problema de volver a casa. El servicio de Cabify Baby no tiene coste extra (salvo que necesites más de una sillita, que entonces te cobran 5€ adicionales).

Nosotros reservamos un Cabify Baby para un trayecto Las Rozas - Madrid y especificamos en los comentarios que Bruno tenía 7 meses y que, por favor, la silla fuera adecuada para su edad y a contramarcha. Al día siguiente nos llamaban por teléfono, pocas horas antes del trayecto, para explicarnos que la silla era adecuada para su edad pero que no era a contramarcha. Creo que esto es un error ya que, aunque es verdad que Bruno ya pesa más casi 10 kilos y puede ir en una silla del grupo 1, por edad no debería hacerlo. La verdad es que esto es algo que considero que deben mejorar ya que la normativa nueva de homologación i-Size, que empezó a implantarse ya en 2013, busca que los niños viajen con seguridad hasta, como mínimo, los 15 meses con los sistemas de retención en sentido inverso a la marcha. Entiendo que las sillas son más caras pero la seguridad debería ser primordial en este aspecto. Siempre es mejor ir con sillita que nada, pero creo que apostar por sillas a contramarcha sería un punto extra para Cabify Baby.


La verdad que, aunque yo no estaba nada contenta con lo de ir a favor de la marcha, el trayecto lo hicieron tuvieron que hacer sí o sí Lucas y Bruno porque ya no tenían alternativa (yo estaba en una grabación y me había llevado nuestro coche) y les fue muy bien, la silla efectivamente era adecuada para el tamaño de Bruno (ya pesa más de 9kilos) aunque fuera a favor de la marcha (grrr), y el conductor fue muy agradable y no tuvieron ningún problema ni molestia. Lucas me contó, además, que en el maletero el conductor contaba con sistemas de retención infantil para niños más mayores. Sí que quiero reseñar, por contra, que a Lucas le dijeron por teléfono que esta silla valía desde 4 meses, pero yo creo que no sería muy recomendable para bebés más pequeños que Bruno. Habría que consultar si disponen de algún otro tipo de silla para bebés recién nacidos (supongo que algunos conductores tendrán del grupo 0), porque si sólo tienen estas y el bebé no sujeta la cabeza... Eso sí, para bebés más mayores, pues genial poder disponer de este nuevo servicio. En fin. Que si queréis probar Cabify Baby os dejo el código de descuento de Lucas: LUCASR11 para que os descuenten 6€ en vuestro primer trayecto. Y así me contáis si habéis dado con algún conductor con sillita del grupo 0 o, mejor aún, alguno que tenga silla a contramarcha hasta 15 meses!

En fin.

Que eso es todo por hoy!

Espero haber solucionado todas vuestras dudas y no dudéis en plantearme todas las que os surjan en los comentarios!!!

Besos!

alma




miércoles, 22 de marzo de 2017

¡Hoy va de carritos! Mi experiencia con el Bugaboo Buffalo, Bee3 y Runner (¡y mi obsesión por el nuevo Bee5!)

Últimamente me estáis preguntando mucho en redes sociales con mi experiencia con nuestro Bugaboo Buffalo, con el Bee3 que me prestaron y ahora con el Runner. Además os hablo un poquito del Bee5 que acaba de salir. 

¡Espero contestar todas vuestras dudas en este post! 

Como siempre, la opinión que os dejo en este post es la mía personal, según mi experiencia usando los carritos que menciono.


BUGABOO BUFFALO



Cuando elegimos el Buffalo antes de que naciera Bruno lo hicimos pensando en el carrito más estable y resistente de todos los que ofrece Bugaboo. Teníamos claro que queríamos que fuera de esa marca (todo el mundo nos la estaba recomendando, si bien todos nuestros conocidos tenían el Camaleón) pero nos parecía que el Camaleón no estaba pensado para aguantar el “trote” que queríamos darle. Así que elegimos el Buffalo. Es todoterreno y, aunque pesa un poco más que el camaleón, tiene como beneficios adicionales una mayor estabilidad y que se le puede cargar mucho más, tanto en la bolsa del carro como en la bandeja inferior.  En estos 7 meses lo hemos metido campo a través, por caminos, por ciudad, por la playa… y estamos encantados. Es súper cómodo para Bruno y, la verdad, que no se nota para nada si el terreno es irregular o si hay baches. Incluso cuando tenía un mesecito podíamos ir por cualquier camino y ni se enteraba. 



Además, nos hicimos con la bolsa de viaje, que nos ha resultado fundamental para cada vez que hemos volado con él (siempre lo facturamos) y también cuando llevamos mucho equipaje, para poderlo organizar mejor. Abulta mucho pero viaja seguro. Nos hemos acostumbrado a facturarlo y luego movernos con la mochila por el aeropuerto y, la verdad, es una gozada.

Eso sí. Desde luego no es un carrito para quien tenga coche pequeño (abulta bastante y en algunos maleteros puede que vaya un poco justo) y cuando lo metes y sacas del coche pesa bastante. Sin embargo yo no lo cambiaría por nada. Es robusto y súper estable! 


Como os decía, hemos viajado bastante con el carro, tanto en avión como en coche (a Londres, Cádiz, Bilbao…) y, sobre todo para viajes de avión que implican bastante equipaje, nos dimos cuenta de que necesitábamos una alternativa, ya que no en todos los transfers te pueden garantizar que puedas meter el carro en la bolsa, las maletas… etc etc etc.

BUGABOO BEE3 (y nuevo BEE5)

Por eso, de cara a nuestras vacaciones esta Navidad, para los viajes a Austria y luego a Emiratos Árabes, pedimos prestado el Bugaboo Bee3 y, sinceramente, nos enamoró. Es muy ligero, plegable y súper fácil de transportar (¡no pesa nada!). Sobre todo la bolsa de transporte es otro mundo… frente a la del Buffalo, que vacía ocupa como una maleta de mano, esta se pliega y ocupa menos que un neceser.


Es cierto que es menos robusto que el Buffalo y que, desde luego, no es la mejor elección si quieres meterlo campo a través o por terrenos irregulares, pero es fantástico para moverse en ciudad y, sobre todo, para viajar. Cabe en cualquier maletero, incluso sin desmontar. Creo que es el coche perfecto para la ciudad y para papás y mamás viajeros.


De hecho, estábamos pensando en comprarlo después de la magnífica experiencia con él… ¡y entonces sacaron el Bee5! Sí. Justo ahora han sacado la nueva versión. Aún no lo he podido probar pero estuve en la presentación en Madrid y salí enamorada. 

Tiene un montón de novedades: ya no hace falta adaptadores para los accesorios, la funda de la silla tiene una capa extra para que sea más acolchada, el arnés es más fácil de usar… Si no recuerdo mal, creo que tiene más de 100 piezas renovadas en comparación con el anterior.


Así que casi lo tenemos decidido y estos días estamos debatiendo el diseño Lucas y yo porque es una verdadera pasada. Hay cientos de combinaciones de colores a elegir, ¡puedes escoger hasta el color de las ruedas! Y encima hay estampados… 

Creo que pronto tendremos que ponernos ya en serio y decidirnos porque para el viaje a Boston lo necesitamos sí o sí!  Creo que sin duda, además del carro perfecto para la ciudad, es un carro fantástico como segunda silla cuando ya tienes un carro como el camaleón o el buffalo que son “palabras mayores”.

Mi combinación de colores favorita... ahora sólo me queda convencer a Lucas, jeje.


BUGABOO RUNNER

Y vamos con el Runner.

El Runner ha sido la última incorporación a la familia. Realmente en nuestro caso sólo nos ha hecho falta el chasis, que es compatible con todos los modelos de silla de Bugaboo (con adaptadores) y lo que hacemos es usarlo con la silla del Buffalo. El chasis cuesta 380€.

La edad recomendada para empezar a usarlo es los 9 meses pero realmente depende mucho del tamaño del bebé y de cómo sujete la cabeza. Bruno sujeta ya la cabeza perfectamente y pesa casi 10 kilos, así que nos dijeron que ya podía empezar a usarlo.


El Runner tiene tres ruedas, las tres fijas y con neumático real (sí, ¡puedes pinchar! Son como las de una bici pero en pequeño). Para mí ha sido toda una sorpresa. Estaba convencida de que me pesaría al correr, que me resultaría incómodo… y todo lo contrario. Ahora podemos por fin entrenar sin tirar siempre de abuelos. Desde que nos llegó hemos salido ya varias veces juntos Lucas y yo a entrenar, y Bruno se pega unas siestas que no veas. De momento hemos salido máximo 10 kilómetros, pero Bruno normalmente sigue dormido al llegar a casa así que mañana, que nos tocan 14km, saldremos con él de nuevo.

Lo más raro al empezar a correr con el Runner es que la dirección es fija, es decir, las ruedas no tienen posibilidad de girar. Esto pasa en todos los carros (buenos) de correr e implica que no puedes maniobrar como de normal, sino que tienes que apoyarte un poco sobre el manillar para que se levante la rueda de delante y así girar. Al principio resulta un poco raro pero en cuanto pasan un par de kilómetros lo interiorizas y es súper fácil. Además incorpora un freno de mano, como el de una bici, que resulta muy práctico cuesta abajo (así no va demasiado rápido) y uno de pie (¡como el freno de mano en un coche!).


Para mi el Runner ha significado un cambio fundamental en lo que eran mis entrenamientos ya que ahora no necesito necesariamente tener a alguien que cuide a Bruno mientras entreno, sino que se viene conmigo. Esto me da más libertad (antes estaba obligada a esperar a que Lucas estuviera en casa o a que mis padres pudieran cuidarle) y ahora puedo salir cuando quiera. Por otro lado, nos permite entrenar juntos a Lucas y a mi sin necesidad de llamar a los abuelos. Esto nos encanta ya que, como sabéis, nos conocimos precisamente entrenando, y siempre entrenamos mucho mejor juntos que por separado.

Mi objetivo es, sin duda, correr la Carrera de la Mujer en mayo con el Runner. De hecho, me estaba planteando correr la Media de Madrid con él, pero no consigo averiguar si está permitido o no, así que no voy a arriesgarme.

Y hasta aquí mi análisis de los carritos que he probado hasta el momento.

¿Vosotros/as cuál tenéis? ¿Estáis contentos? ¿Corréis con vuestro carrito?


Besos a porrón y hasta muy pronto!!

Alma 

jueves, 23 de febrero de 2017

¡¡Y llegó la alimentación complementaria!!



Bruno cumplió los 6 meses a principios de febrero y a día de hoy estamos ya metidos de lleno en la alimentación complementaria. Como me habéis preguntado mucho sobre cómo lo estamos haciendo, hoy me he decidido a escribir un post al respecto.

Antes de comenzar con la alimentación complementaria la verdad es que leí bastante. Sabéis que principalmente hay dos corrientes a día de hoy, la de los purés o la de introducir directamente los sólidos (o Baby Led Weaning). Esta última está ahora muy de moda y está claro que para los niños es divertidísimo poder ser ellos mismos los que manipulan la comida (y supongo que para la madre es menos coñazo que preparar los purés!).

En todo caso, yo he decidido empezar con los purés porque me da miedo que se atragante Bruno. Ya sé que me vais a decir que no se atragantan con el BLW, que el riesgo es mínimo, que se puede atragantar igual cuando sea más mayor… etc… pero como superviviente a un atragantamiento cuando tenía 5 años (no estaría aquí si mi padre no me hubiera desbloqueado las vías aéreas), aún recuerdo la sensación angustiosa de querer respirar y no poder… Y sinceramente no me quiero arriesgar.

Estoy dispuesta a ir introduciendo texturas poco a poco y a empezar con sólidos cuando le vea más mañoso… Pero ahora mismo me parece que es un tragón que se me va a atragantar sí o sí si le doy un trozo de brócoli!

Así que hemos decidido seguir al pediatra a rajatabla, confiamos mucho en él (hasta ahora nos ha sabido aconsejar muy bien y sentimos que ha acertado en todo con nosotros y con Brunito).


La verdad es que estamos teniendo una suerte brutal con Brunito… ¡¡es un comilón!!

Comenzamos primero por la fruta, siguiendo las indicaciones de nuestro pediatra. Las frutas que toma en sus purés, a día de hoy, son manzana, naranja, plátano, uva, mandarina y pera. He de decir que le chiflan todas, y más ahora que estamos empezando a meterle galletas también para que tome gluten. Toma entre 200 y 250g de papilla para merendar. ¡Le encanta!

Las hago yo en casa, siempre justo antes de dársela, aunque algún día nos ha tocado darle potito fuera de casa. A este respecto he de decir que me he vuelto un poco psicópata con todo esto y no paro de leerme todas las etiquetas de todo para ver qué es lo que realmente tienen lo potitos. ¡Es indignante! Hay potitos que pone 100% manzana y luego llevan espinacas, potitos que dice sólo fruta (y tiene nosesabecuántos añadidos)… ¡es una vergüenza! Me pasa igual con las galletas, ¡creo que se las voy a hacer yo en casa! No es por nada, pero acostumbrada a la repostería casera, en la que saber exactamente todo lo que estás comiendo en cada momento, esto de las galletas compradas para bebé no me gusta un pelo!

Por otro lado las verduras también las hemos introducido ya. A día de hoy ha probado patata, puerro, calabacín, zanahoria y calabaza. Y recientemente ya toma también pollo o ternera en cada puré. Como me habéis preguntado mucho, lo que hago es cocer al vapor las verduras (suelo hacer patata + puerro + calabacín o patata + zanahoria + calabaza) en suficiente cantidad para 4 potitos de 200ml. Ese día se toma el primero de los cuatro y conservo 2 en la nevera y el otro en el congelador. Así tengo cubiertos cuatro días y, cuando se acaban, ¡vuelta a empezar! Luego se lo servimos acompañado de un chorrito de aceite virgen extra.


Total, que seguimos con la teta, pero ahora a media mañana y a media tarde tenemos el momento cuchara y es súper divertido. Es un gustazo verle comer.

¿Y vosotro/as? ¿Cómo lo habéis hecho / estáis haciendo / queréis hacer? ¿Me recomendáis alguna marca de galletas para añadir a las papillas?


Besitos a porrón!

Alma